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miércoles, 10 de marzo de 2010

¿Se evaluá en el jardín de niños?

Centro de Estudios, Difusión, Investigación y Desarrollo, A.C.


¿Se evaluá en el jardín de niños?

Al escuchar la palabra evaluación puede venirnos a la mente una sensación poco grata respecto a las labores en la escuela y esto puede ser por la experiencia previa. Sin embargo es importante dedicar algo de tiempo a pensar que está implicado en la Evaluación. Como primer punto hemos de erradicar la idea de que la evaluación es un procedimiento por el cual hemos de acreditar o desacreditar el desempeño de los alumnos. Una idea frecuente para la evaluación es entenderla como un modo de categorizar la experiencia de vida de los niños en el preescolar y esa es una percepción que hemos de atacar aquí y en nuestra práctica.

El proceso de evaluación lo podemos ver como un paso del proceso educativo en el cuál veremos reflejado el trabajo hecho durante un lapso de tiempo. De hecho es la oportunidad que tenemos para hablar de nuestras impresiones y huellas que ha dejado el propio trabajo y experiencia con preescolares . La evaluación es el momento en el cual podemos dejar huella de los avances, logros y dificultades que ha implicado nuestra planeación y desempeño con un grupo particular uqe no se repetirá y que ha resultado en el recuerdo de la vivencia de cada uno de los niños que estuvieron con nosotros a lo largo del ciclo escolar.


La evaluación como reflexión


De estas situaciones hemos de reflexionar sobre los cambios y las graduaciones de avance que ha dejado nuestro trabajo en las habilidades, destrezas y conocimientos de cada uno de los niños con los que hemos trabajado. De este punto tenemos que la evaluación refiere directamente, no a la calificación numérica de los niños, sino a una reflexión sobre como hemos aplicado nuestra concepción del desarrollo de los niños en esta edad tan importante. Por un lado tenemos como tarea dejar constancia de los avances y los tiempos que les llevaron a los niños avanzar en el desarrollo de sus competencias, ver que factores contribuyeron o no al trabajo planeado con anterioridad. Es importante resaltar que de este modo quien está sujeta a una evaluación es la propia educadora quién puede hablar de su propio desempeño y sentar así mismo un aprendizaje sobre lo que ha realizado en la escuela.


La evaluación es de este modo un tiempo que habremos de darnos para ubicar de manera reflexiva qué es lo que nos ha dejado el año y ubicar como podemos replantearnos el antes, durante y después de cada una de las clases que tuvimos en el periodo de trabajo con los niños durante un año. Ahora, sobre este entendido corresponde entender que es el mismo actor educativo el que se incluye para dar testimonio de cómo uno mismo deja huella y contribuye con la función social de la educación preescolar, con los propósitos que nos planteamos al realizar esta labor y que no siempre tenemos presentes por las múltiples actividades. Es, pues, la evaluación un momento para dar pie al carácter formativo de la escuela y dejar con detalle una estafeta informativa de como han progresado en sus conocimientos y actitudes los pequeños que convivieron en un grado escolar a cargo de cada Educadora. Sobre estos puntos, la evaluación, en lo formativo promueve a los nuevos docentes que tomarán el desarrollo de los pequeños que conozcan:

• El aprendizaje de los alumnos
• El proceso educativo en el grupo y la organización del aula
• La práctica docente
• La organización y el funcionamiento de la escuela, incluyendo la relación con las familias de los alumnos


La evaluación es democrática, no autoritaria

Un punto importante de la evaluación es su carácter democrático, es decir, que la evaluación no es un dictamen que se hace de una persona a otra sino un proceso que incluye las observaciones y apreciación subjetiva de los implicados y esto se refiere a que los actores que darán su valoración sobre el trabajo son:

-Los propios niños
-Los padres de familia
-La participación de los directivos
- y La propia Educadora

Lo democrático en esta actividad hemos de entenderla como un modo de vida para el constante mejoramiento de nuestros espacios de vida y eso implica no sólo la inclusión de todos los miembros involucrados sino que como modo de vida es una tarea constante que puede formar parte de nuestra cotidianeidad y que en este sentido no hemos de esperar ciertas fechas marcadas por el calendario para hacer nuestras evaluaciones sino que es una labor constante del día a día y para esto pueden servirnos herramientas importantes como el diario de trabajo y los expedientes personales de los niños.

De este modo vemos que la evaluación es un modo de sentir nuestra labor y la de los actores del proceso educativo (padres, niños, directivos, escuela) y un modo de vivir las actividades y funciones de la escuela. Mediante la evaluación se puede contribuir a construir un espacio en el cual las reflexiones del proceso de enseñanza puedan sumarse al propósito fundamental por el cual los preescolares sepan más de sí mismos al notar que maestra y familia les dicen como han avanzado y logrado cosas que antes no hacían. El niño valora con ayuda de los mayores al hacer recuerdo y memoria de su desempeño y también de los retos que ha conquistado. Así, Escuela y Familia se unen en su objetivo común en esta actividad que a veces implica papeleo pero que desde los mismos propósitos de padres y maestros culmina en una reflexión que podrá aprovechar el actor principal del proceso educativo, este es: El niño preescolar.



PEP-TIPS: ¿Qué información recopilamos el expediente personal de los preescolares?
. Ficha de inscripción y fotocopia del acta de nacimiento
2. Entrevistas con la madre, con el padre o con el tutor del alumno
3. Logros y dificultades del alumno
4. La entrevista al alumno o a la alumna
5. Trabajos de los alumnos
6. Evaluación psicopedagógica


Artículo elaborado por el Centro de Estudios, Difusión, Investigación y Desarrollo CEDID AC

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